21/8/09

Distorsión asocial.

Empecé a acudir al gimnasio el día que se me cerraron los bronquios al agacharme para encender el ventilador. Nací con los pulmones demasiado pequeños, cosa que da como resultado una capacidad pulmonar casi ridícula. Con el tiempo he intentado buscarle ventajas al hecho de que dé bocanadas de más por minuto. Un día me convencí de que mi facilidad para alcanzar el orgasmo estaba ahí, en la lucha encarnizada entre mis pulmones que piden oxígeno a gritos y el resto de mi cuerpo que quiere arrastrárme a la mismísima panacea sexual.

La hora y poco que gasto a diario en permanecer en ese lugar infernal llamado gimnasio, me sirven para darme cuenta de que el resto de humanos que allí se concentran jamás tendrán un símil, por pequeño que sea, conmigo. ¿Tendré yo la culpa porque la piel, tras hacer deporte, me huele a sudor fresco y no a Reflex Spray 130 ml?. ¿Será acaso que a pesar de ser un proyecto de buena socióloga no me gusta interactuar socialmente con individuos a los que se les quiebra la cara de dolor al levantar acero que pesa 5 veces mi peso? ¿O será que no le encuentro la gracia a comerle el culo a unos monitores de sala demasiado preocupados por teñirse el pelo con agua oxigenada? ¿Será por culpa de la música de mierda que sale de los altavoces principales, que por mucho que suba el volumen de mi reproductor se ensaña de manera salvaje con mis oídos?

Será que soy una rubia extraña que prefiere esconderse debajo de una peluca de 10 euros de color negra, será que prefiero escuchar post rock mientras murmuro hacia adentro a mis pulmones que se hagan grandes. Será que la Sociología terminó por volverme un ser asocial.

Será que cuando estabas cerca y no gastabas tus noches en barbacoas veraniegas en compañía de otra que no soy yo, la mezcla de aire que respiraba olía menos a mierda.

9 comentarios:

  1. Que bueno lo que decis en esta entrada, siga asi.

    Desde una habitacion en la joven Buenos Aires te mando un besote

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  2. Los gimnasios apestan, sobre todo estéticamente. Una vez fui a uno, no pude soportarlo. Prefiero correr por los campos, nadar en los ríos o follar desmesuradamente (el mejor deporte) sobre mi cama.

    Curioso lo de tus pulmones. Hum, supongo que te llevarás mal con los fumadores compulsivos, una lástima (aunque el aire de Madrid equivale a andar todo el día con un cigarro sin filtro en la boca,jajaja).

    Que jodan a las barbacoas (sobre todo si son por Arturo Soria). Mejor un vino blanco fresco en alguna terraza de extrarradio.

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  3. creo que yo tambien tengo el sindrome ese de los pulmones, aunque para negarlo y enfurecer a la naturaleza me he apuntado a clases de trompeta y tengo la intención llegar a hacerlo de puta madre, como tu cuando corres en la cinta mecánica que no lleva a ningún lugar

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  4. He de confesar que soy alérgico a los gimnasios y al producto salido de esas factorías de musculitos chulos de playa masificada. Me recuerdan a ese bodrio de Arena-mix.
    Esta vez si he escuchado la canción, muy buena.
    Un saludo.

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  5. JAJA! nunca hubiera imaginado la relación entre los pulmones y el orgasmo, muy interesante tu estudio. En cuanto al gimnasio, te recomiendo cambiar de actividad, yo fui como por 3 años seguidos al gimnasio finalmente me arte, estaba cansado de la rutina, de los monocromático del ambiente, de la gente que iba a estos lugares. Cambié de actividad, luego de comprobar que mis hombros estaban lesionados por lo mal que hacía un ejercicio. Felizmente encontré otra actividad deportiva, por lejos mas divertida, con mas adrenalina, donde se respira aire fresco, me reencontré que la bicicleta de montaña, deporte que había dejado hace unos 8 años, es un deporte magnífico y muy entretenido, y claro, te despeja la mente cuando te vas a andar por medio de la selva subtropical del cerro cerca de donde vivo y escuchas los pájaros..., etc. Además siempre se encuentra buena compañía....En definitiva..., te recomiendo eso en cuanto a la actividad deportiva...., los otros temas te los dejo a vos..., Señorita Socióloga. jaja!, muy buen post., saludos

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  6. He pisado un gimnasio una sola vez en mi vida y de allí fui directamente a urgencias. No es coña. Ejercicios cardiovasculares decían los cabrones. Me lesioné un brazo y mi cara completamente gestionada tenía similitudes a la de un zombi. Definitivamente, no.
    Aunque el post creo que va por otros derroteros.
    La sociología me parece la disciplina más divertida del mundo hoy, tal y como está el patio.
    Un beso.

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  7. Congestionada. Últimamente se me escapan las letras, las teclas. Van a su albedrío.

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  8. Posiblemente sea todo eso que planteas en esta curiosa disertación sobre el ser y el estar. Todo aquello, y mucho más que, seguramente, ni te atrevas a imaginar.

    Son buenas las disertaciones, pero siempre cabalgan entre preguntas retóricas.

    Besos.

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